lunes, 1 de abril de 2013

Capitulo II - El Despertar


El despertar.

Stella abrió los ojos muy despacio y poco a poco, se dió cuenta de que estaba tendida en el suelo porque notaba como se le clavaban las piedras en la espalda. Se fijó que había un joven que no paraba de mirarla.


¿Estás bien? -Le pregunto entonces él - ¿Se puede saber quién era la persona que por poco más y te mata? Stella abrió los ojos muy despacio y poco a poco, se dio cuenta de que estaba

-Estoy bien, gracias por preguntar -Respondió la joven poseedora de Handerc -Y no sé quién intentó matarme. Por cierto, ¿cómo te llamas?¿Cómo has podido curarme?

Mi nombre es Giorgio, la verdad, lo único que hice fué curarte la herida que tenías en el cuello, aunque de forma extraña la herida se curó sola, como por arte de magia.

Al escuchar las palabras de Giorgio se quedó estupefacta, ya que recordó lo que le habían dicho los magos, sobre que iría descubriendo sus capacidades mágicas poco a poco. El nuevo conocido de Stella se fijó en la cara que puso; poco después consiguió reaccionar.

Giorgio era un joven alto de ojos marrones y pelo castaño, que encontró a la joven por casualidad, aunque había algo en ella que le llamaba la atención, y era su belleza, aunque tenia curiosidad por ver si sus ojos eran tan hermosos como la joven a la que vió herida e inconsciente.

Cuando notó que estaba consciente la joven se fijó en sus ojos y se dio cuenta de que era la primera vez que veía unos ojos tan hermosos.
Giorgio la ayudó a levantarse del suelo y la llevó a un lugar seguro, a un lugar en el que no irían a buscarlos. Ese lugar era una enorme biblioteca subterránea que había estado escondida por muchos años, bajo el museo en el cual contaban la historia sobre la ciudad y la diosa Armonía.